Soy Nemo en realidad, y éste es un viaje naútico por faros de sueños...
Cuentan que Nemo recogió este mensaje en las limpias aguas de la playa del Verodal (Hierro):
“El faro en realidad no existe, es cifra de una ilusión de náufrago: el mar, voraz y ambicioso, no admite salvación posible. Sí existen en cambio los fareros, que se alimentan de peces y de sueños, y a la tarde bajan a la playa a hablar con las gaviotas. Quisiéramos saber qué dicen, pero nuestra nave pasa demasiado lejos de Orchilla, rumbo a las américas, y pronto se ha sumergido en las aguas y en la noche. Así es el camino, a veces somos capitán, a veces náufragos, y otras más fareros en lo oscuro, que inventamos la dicha. El de Orchilla, junto al fin del mundo, ha enterrado cajitas de sueños en la arena, que la mar mece. El océano es áspero y temible en lo profundo y en los acantilados, pero suave y juguetón en las blondas playas. Cajitas: todos los sueños la insinúan, pero ninguno contiene la clave final. Esa clave diría el destino, y el destino, pese a lo que cuenten los augures, siempre está por escribir.”
Otros dicen que el texto lo escribió él mismo. O sea yo.